Leonardo Oyola :: Golgotha (VO)

Carlos SALEM dijo de usted en el prefacio de la novela « Golgotha » editada en la editorial Asphalte : « Leonardo OYOLA tuvo la suerte de nacer con dos pieses izquierdos, haciendo de él un pésimo jugador de fútbol, lo que lo empujó a estudiar, a leer y a escribir ». Cuéntenos su infancia y cómo llegó a escribir novelas negras.
Estudié. No doy con el look pero de verdad a mi siempre me gustó estudiar. Hago hincapié en eso porque considero que tuve una preparación que excede lo autodidacta. Si me hago cargo de que siempre leí mucho y de que eso es fundamental para ponerse a escribir. Pero la llama que uno puede tener por sus experiencias personales o el lugar de donde vino, si eso no se canaliza bien termina en nada. Mi paso por la escuela y la universidad y sobre todo por el taller de mi maestro, Alberto Laiseca, me han dado una vida. Una buena vida.

En su novela Golgotha nos muestra a un Buenos Aires lejos de lo que comúnmente imaginamos. ¿Nos puede contar su visión de esa ciudad?
Primero yo no estoy hablando de la Buenos Aires de la Capital Federal. De la más publicitada para el turismo. En esta novela cuento algo de una localidad alejada y mucho de lo que puede ser una rutina en Capital; algo que lamentablemente es muy factible y hasta común en lugares como Scasso que se multiplican geométricamente. Soy más que ciudades pueblos con su propia lógica y hasta sus leyes tácitas que se aplican a la calle.

Sus dos novelas publicadas en Francia muestran un ambiente Rock. ¿Nos puede hablar de su pasión por ese estilo musical? Tengo la convicción que sus libros vibran con ese ritmo.
Crecí escuchando a la Creedence, Johnny Rivers y los Stones. En mi barrio se decía que Mick Jagger era Dios, los Rolling nuestra religión y la lengua de Warhol el rosario que se tenía que colgar en el cuello. Hoy soy más fanático de Bruce Springsteen y de Tom Petty además de bandas de mi país como Guasones, Los Piojos y La Renga. Pero en verdad escucho de todo y a la hora de evocar está muy presente en mi prontuario la música de los 80.

Me encantaron Perro y El Pastor Noé, los dos personajes principales de la novela Chamamé que acaba de ser editada en la editorial Asphalte. ¿Nos puede hablar de ellos?
Son dos caras de una misma moneda. Y a la vez cada uno hace el mismo viaje pero a la inversa. El Pastor arranca siendo un ser monstruoso que conforme avanza la novela se va humanizando. Y el Perro, al dejarse llevar por su ira, todo lo luminoso que así y todo aún conservaba lo pierde convirtiéndose él en un bicho mucho peor que Noé.

Los Guaraní forman un grupo de población amerindia en la región amazónica de Brasil, Argentina y Paraguay: por favor háblenos de ese pueblo que usted cita en Chamamé.
Al nombrar al guaraní me estoy refiriendo a un idioma para ser más específicos. Que es el que se habla en Paraguay y en las provincias del litoral Argentino. Mi mamá es paraguaya y vivimos con la colectividad una cientos afincada en Buenos Aires. Parte de mi dieta alimenticia corresponde a comidas tradicionales de su tierra por más que soy bonaerense. Como así también sus creencias. Lo entiendo de tanto escucharlo. No me animo a hablarlo. Salvo lo básico: “Hola, ¿cómo te llamás? ¿Hace mucho que venís a bailar acá?”

Hay escenas de peleas que son imposibles olvidar tan prontamente. ¿Cómo organizó la investigación de escritura para ésta novela?
Tanto en “Chamamé” como en “Golgotha” hay componentes autobiográficos. Algunas cosas nos tocaron vivirlas. Otras nos la contaron. Muchas sirvieron de disparadores para crear ficción. Supe investigar y mucho para las novelas que tienen un fuerte anclaje en lo histórico como “Siete & el Tigre Harapiento” o “Hacé que la noche venga”. “Chamamé” fue algo más exorcizante.

Usted ganó el premio Dashiell Hammet de la semana negra 2008. ¿Qué recuerdos guardó de la entrega de ese premio?
Una emoción enorme. Y un juramento: que pase lo que pase mientras viva no voy a dejar de escribir. Que esa es mi manera de agradecer y honrar a los que me honraron con esta distinción tan enorme.

Háblenos del encuentro que tuvo con la editorial Asphalte.
Hasta ahora ha sido todo virtual con las chicas. Salvo cuando presentaron Golgotha el jueves santo que me llamó una de las dos, no recuerdo quién, muy alegre por el evento y el alcohol. Y no le entendí nada obviamente más allá de que no hablo francés. Llegué a ellas gracias al trabajo de Judith Vernant a quien tuve la suerte de conocer en España por Gijón y Madrid. Y que después vivió un tiempo en Buenos Aires donde también supimos compartir mesa y cerveza.

¿De qué manera escribe?  Por la mañana, la noche, en su escritorio…
Escribo de noche. Me levanto al mediodía. Pico algo, reviso mails y facebook y por último corrijo lo que estuve haciendo. Después vuelvo a apagar la computadora. Leo. Veo la serie que esté siguiendo. Salgo. Doy unas vueltas. Vuelvo. Cenamos tarde. Escucho algo de música siempre pensando en los ritmos que me trae la historia que estoy narrando. Otra vez prendo la notebook, vuelvo a ver mails y facebook. Me desconecto de Internet. Y abro una vez más el archivo de word. Mi escritorio da al balcón. Me gusta ver cuando me estiro la noche y la ciudad durmiendo.

¿Cuales son sus autores preferidos? ¿Por qué?
En este momento estoy muy enganchado con Erskine Caldwell. Tengo la suerte de leer mucho y de tener una lista enorme de autores a los que admiro y numerosos títulos que han sabido ganarse conmigo sus respectivos laureles.

¿Cuál es la actualidad que más lo abate actualmente?
Lo que me preocupa actualmente es lo mismo de siempre: de donde soy yo, de donde vengo las cosas siguen igual. Y mis papás, mi hermano y mi sobrino todavía están allá. Decidieron quedarse.

El concierge enmascarado es muy curioso, ¿Está por escribir una nueva novela?
Estoy escribiendo una nueva novela. Se llama “Ultra/Tumba”. Transcurre en una cárcel de mujeres. Y durante un motín entre las dos facciones que se disputan el control del penal aparece un tercer pabellón que ellos nos esperaban: el D (“D” por desahuciados) donde dejan que mueran adictos en etapa terminal lo mismo reclusos con enfermedades infecto contagiosa. Es básicamente una historia de una separación de pareja en el medio de un ataque de zombis.

En sus novelas hay también muchas referencias a antiguas teleseries o películas norte americanas. ¿Tiene sus preferidas?
Son tantas, amigo. Desde Los Vengadores, V-invasión extraterrestre y Martillo Hammer hasta llegar hoy a Luther, Justified y Hell on wheels.

¿Cuál es el lugar en Argentina que más prefiere, y que le gustaría compartir con nosotros? ¿Y por qué?
Me gusta mucho el barrio donde vivo. Y los barrios cercanos también. Soy nacido y criado en lugares muy similares a los que describo en Golgotha y Kryptonita. Pero desde que vivo en Almagro no dejo de pensar que yo pertenezco a la ciudad. Y que me encanta.

Para terminar ésta entrevista, ¿qué le gustaría decirle a los lectores franceses?
Gracias. Les debo una, amigos.