Guillermo Orsi :: Nadie ama a un policia (VO)

Nadie ama a un policia¿ Nos puede hablar de su infancia, y como llegó a escribir novelas policiales ?
Mi infancia, la de un niño normal, un “pibe de barrio”, al que le gustaban los juegos de todos los niños. Empecé a dibujar y escribir historietas, “comics”, y a garabatear algún poema cuando estuve enamorado. Porque también los niños se enamoran.

¿ Para usted, en su novela « Personne n’aime les flics » el legista es un escritor frustrado ?
No necesariamente, aunque la suya es una interpretación interesante. Tal vez los escritores inventemos personajes que, aún en nuestras antípodas, se nos parecen.

¿ En su novela usted dice que la iglesia católica sostuvo a los dictadores y que esto devastó Argentina, nos puede dar un suplemento de explicación ?
La iglesia, como institución, fue quizás la principal aliada de la dictadura. Sin su apoyo y justificación “moral”, no habría sido posible en una sociedad mayoritariamente católica secuestrar y asesinar a miles de personas. La iglesia colaboró en “identificar al enemigo” quitándole lo que de más sagrado tenemos todos, creyentes y no creyentes, nuestra humanidad. Al enemigo, según esa calificación, había que aniquilarlo de cualquier manera porque –quedaba claro tras ese fundamentalismo- “atentaban contra nuestro modo de vida occidental… y cristiano”. Hubo sin embargo sacerdotes que, enfrentados al clero, apoyaron a los perseguidos, a los castigados, se comprometieron con los más pobres. Muchos de esos sacerdotes pagaron con sus vidas tal “sacrilegio”.

¿ El protagonista de su novela es Pablo Martelli alias Gotan ex policía y vendedor en sanitario. Para los lectores y lectoras que todavía no le leyeron, puede contarnos sobre ese personaje ?
Es un policía que renuncia a su condición, en desacuerdo con la represión ilegal pero también porque toma conciencia del rol que cubre la policía en nuestras sociedades capitalistas, el de reprimir al delincuente de los estratos sociales más bajos, el de “limpiar las malezas” de una sociedad profundamente desigual para que los poderosos puedan moverse con la mayor impunidad posible.

¿ Hay una fase que me marcó: « ser policía, es cerrar los ojos, poner las manos en los bolsillos y dejar morir », cómo le vino escribir esta frase, es la visión de la policía en Argentina ?
El ciudadano común desconfía tradicionalmente de la policía en la Argentina. Esto no sucedía hace décadas, pero el creciente compromiso de la policía con una represión a menudo ilegal e incluso su complicidad con el delito, fueron alimentando esa desconfianza. El policía no es sin embargo un extraterrestre, un alienígena, surge de los mismos estratos que un obrero metalúrgico o un empleado bancario, pero ante una situación institucional y social que no le está dado modificar, se endurece, se templa en el peor sentido, hasta que en muchos casos la muerte del prójimo es apenas una circunstancia de su trabajo cotidiano.

¿ Usted citó en su novela al Sr Faulkner muchas veces, es su escritor preferido? ¿ Si no cuál es su escritor preferido ?
Faulkner fue un renovador. Como Joyce. O como Julio Cortázar. Este último es sin lugar a dudas mi escritor preferido de todas las épocas y más allá de los vaivenes de la crítica especializada, que lo endiosó y lo derribó de un pedestal al que Cortázar nunca había aspirado. Era un tipo sencillo, como lo son los escritores de verdad talentosos, y siempre admiré su capacidad lúdica, su goce al escribir, la profunda innovación que introdujo en la literatura, no sólo con “Rayuela”, sino con sus cuentos, con toda su obra en general, quebrando las clasificaciones hasta entonces inmutables del realismo o de lo fantástico. Si la realidad es compleja e inasible, Cortázar fue quizás el escritor que mejor atravesó esa “inasible complejidad” para poner la noche en el lugar del desvelo diurno y al día, en el de las sombras.

¿ Cómo vivió en Argentina los acontecimientos económicos que usted cita en su libro ?
Mal, como la mayoría de los habitantes de este país que, como otros en la América latina, han servido de laboratorio de experimentación a las más feroces doctrinas y recetas del capitalismo. Lo que hoy pretende implementarse en las sociedades europeas del bienestar –y que provoca la saludable reacción de capas cada vez más numerosas de la población- fue ensayado antes, y durante décadas, en nuestras castigadas sociedades del mal llamado “tercer mundo”.

Guillermo Orsi¿ Cómo se comporta la novela policial en Argentina, cual es su lugar en el mundo literario ?
Estamos asistiendo a un auge del género, tal vez una moda, es temprano para saberlo. El “mercado” local es pequeño y hubo siempre cierta prejuiciosa prevención contra el policial, considerándolo un género menor. Ignorancia, por un lado, y cierta soberbia de parte de los círculos que administran esa corte de favores y rechazos que conforman los grandes medios de comunicación. Mi lugar, como el de otros compatriotas que han editado toda o casi toda su obra fuera de Argentina, es el de una marginalidad no buscada pero real.

¿ Nos encontramos con usted en Toulouse « Polar du Sud ». Cuál es su impresión sobre este festival y sobre los lectores de novela policial en Francia ?
Inmejorable, por cierto, y muy sorprendido por el interés que el policial despierta en los lectores franceses. He disfrutado además de la gran hospitalidad y afecto de mis anfitriones, en particular, y de muchos de los franceses que he conocido en mi breve pero intensa visita a Toulouse y también a Gaillac y a la Universidad de Albi.

¿ Su familia lee sus novelas ? Qué piensan de ellas ?
Mi familia es hoy muy pequeña y poco lectora. “Me admiten” como escritor, no tienen otra alternativa.

¿ Cual es su forma de escribir ? (por la mañana, por la tarde, en su escritorio …)
Escribo preferentemente por las mañanas. Supe hacerlo de noche pero con el paso de los años, que no son pocos, he ido variando mis rutinas. Aunque siempre me atengo a ciertos horarios, me siento a escribir cotidianamente, sólo algún acontecimiento especial puede alterar mis horarios.

¿ Si tuviese un autor argentino a hacernos descubrir, cual sería y porqué ?
Lo mío no es descubrir talentos pero me considero buen lector y admiro a Ernesto Mallo, me deleito con la prosa salvaje de Leonardo Oyola y con la sólida escritura de Kike Ferrari.

¿ Cual es la actualidad internacional que más lo abate ?
La vigencia, en pleno siglo XXI, del imperialismo salvaje, el que invade países y desata guerras, nada más que por defender sus intereses comerciales y su dominación política. La caída del Muro y el derrumbe del llamado “socialismo real” dejaron sin contrapeso al sistema surgido de la guerra fría. Se rompió aquel equilibrio basado en la amenaza nuclear, aquel reparto del mundo consagrado tras la derrota del nazismo, y hoy estamos inmersos en un mundo unipolar, aunque sembrado de amenazas reales y potenciales como nunca antes en la historia.

¿ Cual es su música preferida ? y la película ?
La buena música de cualquier género. Y claro, el tango y la música folclórica de mi país, tan rico en tradiciones culturales diversas, provenientes de su población originaria y del gran caudal inmigratorio que en las postrimerías del siglo XIX y comienzos del XX fueron el sedimento de esta joven nación. Soy un cinéfilo amante del cine francés e italiano de los ´60, la “nouvelle vague” y todo ese extraordinario fenómeno renovador de la estética cinematográfica: Chabrol, Clouzot, Malle, Godard, Vardá… tantos… y de los italianos: Fellini, De Sica, Rossellini, Passolini…

¿ Nos puede hablar del premio literario que ganó y su impresión sobre los premios literarios en general ?
Tuve la suerte –o la desdicha, según se mire, porque los premios generan resquemores y desconfianzas- de ganar los premios Emecé, en Argentina, Umbriel/Semana Negra, Carmona y Hammet en España. Me dieron, cada uno en su momento, el espaldarazo para publicar. No creo que por ganar un premio una novela sea mejor ni peor que otras, son circunstancias especiales y cada premio tiene sus luces y sus sombras. Me parece positivo que existan porque estimulan a los autores, sobre todo a los noveles, pero siempre y cuando sus reglas sean claras y no haya “arreglos de trastienda”, como lamentablemente sucede en algunos.